DIÓXIDO DE CLORO

Dice Andreas Kalcker: el dióxido de cloro no es milagroso, simplemente es una química maravillosa aportando oxígeno al sistema.

Qué es el
Dióxido de cloro

El dióxido de cloro es el mejor desinfectante conocido, ya que es capaz de eliminar tanto bacterias, hongos, virus, como parásitos de tamaño pequeño, en un amplio rango de pH. Se lleva utilizando hace 80 años para desinfectar el agua potable de muchos países, sin haber causado problemas en todos estos años.
En el cuerpo humano ayuda a desinfectar y eliminar patógenos, a oxigenarlo permitiendo que nuestro sistema inmunológico sea eficiente y ayudando a recuperar un pH neutro, evitando un medio ambiente ácido y favorable para microorganismos nocivos. 

Beneficios

El efecto positivo del CD, está basado en gran parte por su capacidad para fortalecer el sistema inmunológico de nuestro cuerpo, no solo genera un potente efecto desinfectante selectivo, que elimina por oxidación a todos los agentes patógenos de pH ácido y preferiblemente anaeróbicos (virus, hongos, bacterias), sino también por su poder para aportar oxígeno a las células.
La respiración, que es un proceso de oxidación, es el proceso en el cuál incorporamos oxígeno para nuestros procesos vitales, y el Dióxido de cloro es un gran portador de oxígeno.

¿Es tóxico?

El dióxido de cloro es el producto que se utiliza para la potabilización de agua como antimicrobiano. En la industria alimentaria para la desinfección de superficies inanimadas. Está autorizado en todo el mundo con ese propósito a unos niveles máximos de 0,8 ppm y con esas cantidades no es tóxico. Al mezclar 3 gotas de CD y añadir 100 ml de agua se obtiene una solución inocua de aproximadamente 0,005% = 50 ppm. Para que sea tóxico se necesitan concentraciones de 160 ppm (doscientas veces más altas que las que puedes encontrar como máximo en el agua potabilizada).

Formas de tomarlo

La más común y que recomendamos es bebido: se mezcla el clorito sódico (NaClO2) al 28% con el activador que es el ácido clorhídrico (HCL) al 4%, se espera aproximadamente de 45 segundos a que el color de la reacción sea amarillo ámbar, y se añade de 100 a 200 ml. según gusto, de agua fría para diluirlo antes de ingerirlo. El Dióxido de cloro permanece en el cuerpo un promedio de 90 minutos antes de ser eliminado, por eso es importante la frecuencia, más que la cantidad de gotas diluidas en agua.
También se recomienda en forma tópica mediante un aspersor para desinfectar heridas y calmar el dolor. 

Tanto la OMS como las autoridades sanitarias en México y otros países no recomiendan su ingesta, por lo que es responsabilidad y decisión de cada uno el usarlo.
Hay mucha evidencia acerca de su eficacia. Video de la Cruz Roja sobre el Dióxido de cloro sobre la malaria.
Y otro más de un noticiario mexicano de Imagen Radio.

Presentaciones

Básicamente el Dióxido de cloro se consigue en dos presentaciones:
La primera es un juego de dos frascos de 30 ml. para preparar el CD o Dióxido de cloro. Un frasco contiene Clorito Sódico (NaClO2) al 28% y el segundo frasco Ácido clorhídrico al 4%. Cuando se juntan a partes iguales (1:1) producen un gas llamado Dióxido de Cloro (ClO2) o MMS como lo bautizó Jim Humble. A esta mezcla siempre se le añade agua para finalmente ser ingerido.
La segunda es la Solución de Dióxido de Cloro (o CDS), el gas disuelto en agua en una botella de 500 ml. Esta solución es de un color amarillo, que al escaparse el gas pierde la coloración quedando transparente otra vez. Su principal ventaja, cuando tenemos que tomar grandes cantidades de Dióxido de cloro (de 30 a 80 ml al día), es la rápida absorción sin efectos secundarios negativos como la diarrea, vómito o problemas de digestión. 

 

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