Toda información esta basada en la investigación de Andreas Kalcker.
MMS: Es la mezcla de clorito sódico (NaClO2) al 28% activado con ácido cítrico, es el descubrimiento de Jim Humble.
CD: Es la mezcla de clorito sódico (NaClO2) al 28 % activado con ácido clorhídrico al 4%. esta solución produce menos sintomas adversos y tiene un mejor sabor.
CDS: Es el gas de la mezcla de clorito sódico (NaClO2) al 28 % activado con ácido clorhídrico al 4%, disuelto en agua.
La equivalencia aproximada entre el CD /MMS y el CDS se ha establecido en:
1 ml de CDS = a 1 gota de CD/MMS activada.
Aunque científicamente no es del todo correcto, se establece así teniendo en cuenta la reacción secundaria en el estómago.
Cuando el clorito sódico llega al estómago, que contiene ácido clorhídrico, (también llamado HCl, salfumán, ácido muriático, ácido de sal...) se produce una reacción entre estas dos sustancias, y la liberación de un gas llamado ‘dióxido de cloro’. Es este gas el que fácilmente se absorbe en agua y por lo tanto por las mucosas y el suero sanguíneo, el responsable de estas curas “milagrosas”. Dentro del cuerpo permanece poor aproximádamente de 90 a 120 minutos, por lo cual es importante la ingesta frecuente.
Se sabe que el dióxido de cloro es el mejor desinfectante conocido, ya que es capaz de eliminar tanto bacterias, hongos, virus, como parásitos de tamaño pequeño, en un amplio rango de pH. Se lleva utilizando hace 80 años para desinfectar el agua potable, sin haber causado problemas en todos estos años.
Concentración del Dióxido de cloro.
El CIO2 esta hecho de clorito sódico y un ácido, el mejor es el ácido clorhídrico (HCl) rebajado al 4%. El precursor, que es Clorito Sódico concentrado en agua (NaCICL al 25%) puede irritar la piel al ser un alcalino fuerte con un pHi3 el ácido clorhídrico rebajado (HCL al 4%) puede irritar por su acidez pHi, pero no es peligroso en esta concentración.
Al mezclar ambos se genera el gas ClO2 en las gotas resultando de un color amarillo dorado. Al mezclar 3 gotas de ambos a partes iguales durante 30 a 60 segundos, se neutralizan con un pH 5,5-6, al añadir 100 ml de agua posteriormente. La mezcla se diluye siempre en agua fresca, donde el gas se queda atrapado.
Al mezclar 3 gotas de ambos a partes iguales y al añadir 100 ml de agua se obtiene una solución inocua de aproximadamente 0,005% = 50 ppm.
Hay que evitar la inhalación masiva a largo plazo del gas de dióxido de cloro, cantidades pequeñas a corto plazo no afectan negativamente.
Todo depende del tipo de síntoma y lo que queramos lograr.
Se recomienda tomarlo por tres semanas y descanzar una para retomarlo.
En casos de enfermedades crónicas se puede tomar a lo largo de 6 meses.
Cuando hay infecciones el tratamiento puede ser de sólo 3 semanas con el protocolo B, Intenso, aún cuando los síntomas hayan remitido.
Es importante que el paciente pueda ser monitoreado. Sin embargo, la mejoría se nota en los primeros días, incluso ciunado la dósis sea mínima (seis gotas al día).
En procesos de limpieza y desintoxicación se puede acompañar de otros procesos o remedios naturales, ya que algunos animales son muy resistentes o de gran tamaño.
Existen grupos de alimentos que debemos evitar comer si nos encontramos ante un problema parasitario como son: los productos lácteos en general, los azúcares refinados (sacarosa, jarabe de maíz de fructosa), las harinas (sobre todo las refinadas) y los alimentos excesivamente dulces en general.
Los gusanos necesitan un entorno ácido provo- cado por la descomposición de los azúcares y la putrefacción generada por la ingestión de comidas procesadas o poco saludables. Es muy importante comer vegetales crudos y jugos de fruta que nos proporcionen enzimas y elementos necesarios para nuestra propia defensa.
Por lo contrario también tenemos una buena lista de alimentos y plantas que favorecen el buen equilibrio interno del organismo convirtiéndose en nuestros aliados. Con una buena producción de ácido estomacal, un buen nivel de bacterias saludables y una correcta producción de bilis, no es posible que sobreviva ningún parásito por tiempo prolongado.
Se puede leer por Internet que el dióxido de cloro es un gas tóxico y un oxidante fuerte, utilizado para el blanqueo de textiles y papel. Hay muchas documentaciones genéricas que lo indican; sin embargo, cuando vamos al detalle, podemos observar que la cantidad que se utiliza para el blanqueo de papel no está en relación con lo que se describe en este libro. Para el blanqueo de papel y de seda se utiliza el dió- xido cloro de manera muy concentrada en conjunto con metanol. La concentración utilizada es de: 11 g por litro (!) En conjunto con 138 g por litro de clorato sódico (NaC103) que es un oxidante mucho más agresivo y nocivo. (Fuente: Georgia Institute ofTechnology).
La concentración para tratamientos descritos en este libro, no supera los 0,0025 g habitualmente y la dosis más alta mencionada es 0,0225 g en su uso como tratamiento contra la malaria. Si se habla del dióxido como blanqueador se está comparando una solución 59.600 veces más concentrada. Además, está compuesto tiene una química mucho más fuerte en su mayoría que es el clorato. Hay que reconocer que estas afirmaciones falsas, quedan bien en los medios de comunicación sensacionalistas, para crear polémica, sin embargo esas aplicaciones están muy lejos de la realidad descrita en este libro (Salud prohibida, Andreas Kalcker).
Pero antes de hablar de toxicidad hay que conocer los principios. La toxicidad de la sustancia se define por:
1. La cantidad de tóxico.
2. El lugar donde afecta.
3. Laconcentración.
4. La duración de la exposición.
La toxicidad del dióxido de cloro es acertada en el caso de inhalación, que no es lo mismo que la ingestión. En caso de inhalación de aire que contiene una gran cantidad de gas de dióxido cloro, puede experimentar irritación de garganta, nariz y pulmones. De manera demasiado concentrada produce irritaciones reversibles en los ojos. La ingestión no es considerada tóxica, dependiendo de la dosis. Claro está que sí es tóxica la inhalación del gas, durante una exposición prolongada. Sólo existe un caso documentado en la historia médica: el de un trabajador de una fábrica química, que falleció limpiando “inadecuadamente”, dentro de un depósito industrial en 1959, respirando por ello, masivas cantidades del gas.
En pruebas con animales una cobaya murió después de estar expuesta 44 minutos a una concentración en el aire de 420 mg por metro cúbico, mientras la misma concentración durante cinco o 15 minutos no fue letal (*Haller and Northgraves 1955). En otro estudio en donde se expuso a cuatro ratones a una cantidad mucho más elevada de 728 mg por metro cúbico, durante dos horas y sólo uno de los cuatro ratones falleció por edema pulmonar (“Dalhamn 1957).
La toxicidad siempre depende de la cantidad, así que si ingiere una gran cantidad concentrada puede experimentar irritaciones, pero los tratamientos realizados por los voluntarios mencionados en este libro no se exponen a cantidades suficientemente grandes como para dañar permanentemente su cuerpo. (No hay caso mortal documentado científicamente de intoxicación por ingestión de dióxido de cloro en la literatura científica). Probablemente, induce al vómito mucho antes de llegar a una cantidad crítica posible por ingestión.
Para Andreas Klcker la enfermedad es falta de energía: en teoría es fácil obtener energía simplemente comiendo... y haciendo deporte, claro está. El problema es que una persona enferma habitualmente no dispone de energía para correr una maratón, y tampoco de suficiente oxígeno para que se realicen todos los procesos del sistema inmune en el cuerpo. Por otro lado, los microbios o los virus son capaces de multiplicarse mucho más rápido de lo que nuestro sistema inmune puede engullirlos a través de un proceso llamado fagocitosis. En realidad existe una carrera contra reloj cuando tenemos una infección, ya sea vírica o microbiana. El dióxido de cloro, no sólo aporta oxígeno, también el ion de cloro es un oxidante eficaz en la lucha contra las bacterias, virus, hongos y parásitos. Esta combinación única es, además, extremadamente soluble en agua, ya que se disuelve mucho más que la propia sangre, que es más espesa. Esta solubilidad hace que pueda aportar oxígeno a lugares del cuerpo donde normalmente no llega, como por ejemplo los cartílagos, los líquidos amnióticos, o las mucosas. Incluso hemos visto en muchos casos de recuperaciones o “remisiones espontáneas”, que al parecer fue capaz de penetrar en las zonas más profundas del cuerpo eliminando los patógenos y permitiendo la recuperación total de la artritis reumatoide, como ha sido mi propio caso.
La falta de energía, como causante principal de toda enfermedad, también puede tener su origen en un trauma, ya sea físico o psíquico. En ambos casos significa un desgaste enorme de energía que el cuerpo tiene que compensar de alguna u otra manera. Hay que tener en cuenta que este trauma -ya sea mental o físico- consume mucha energía y esta misma energía se tiene que restar de otro lugar del cuerpo, dejando ese lugar más afectado o débil.
Un ejemplo clásico es la persona dominada por la ira. Una persona furiosa fácilmente tiene afectado el hígado, ya que hay una relación directa entre las emociones y los distintos órganos del cuerpo. La nueva medicina germánica, al igual que la biodescodifícación, tratan de manera extensa este tema y son muy interesantes y eficaces cuando se trata de recuperar de enfermedades crónicas o diagnosticadas incurables.
Ya que sólo cuando eliminamos el residuo de estos traumas psíquicos, el cuerpo se puede recuperar totalmente, dejando atrás tanto los bloqueos físicos como psíquicos. Este trauma, que nos ha robado tanta energía, deja un órgano afectado más débil y esta falta de energía es la responsable de que se puedan alojar patógenos que crean acidez en este lugar sin protección ni equilibrio. Al mismo tiempo, la falta de oxígeno favorece la fermentación, que a su vez crea más acidez, incrementando el crecimiento de patógenos. Los patógenos a su vez, consumen más energía del cuerpo volcando toxinas metabólicas ácidas en el sistema, empeorando poco a poco toda la situación hasta que se desarrolla un cuadro de enfermedad crónica o grave.
La pregunta que hay que hacerse ahora es: ¿cómo podemos incrementar esta energía que nos falta?
Oxidación, en el fondo significa combustión.
Existen diferentes formas:
1. Oxidación lenta: cuando una manzana se vuelve marrón al cortarse y entrar en contacto con el oxígeno, oxidando su pulpa. Otro ejemplo sería el óxido de hierro, que es una oxidación lenta, pero capaz de desintegrar el metal.
2. Oxidación rápida: Un fuego o una explosión es una oxidación rápida.
Al nacer empezamos a respirar llenando nuestros pulmones con el oxidante más abundante del mundo... el oxígeno, que tiene la fórmula O2. Este oxígeno es el que permite que podamos vivir de manera autosuficiente.
El oxígeno es esencial para nuestra vida, ya que en primer lugar llenamos los glóbulos rojos de oxígeno en nuestros pulmones, y eliminamos “el humo contaminante” del CO2 al exhalar. No hacemos otra cosa distinta a la que hace cualquier motor de combustión, simplemente que de forma mucho más eficaz.
De hecho, durante el proceso, no sólo captamos oxígeno y eliminamos el C02, también alcalinizamos el cuerpo con cada respiración que hacemos.
Los glóbulos rojos, que se llenan de oxígeno en nuestros pulmones, una vez que están saturados de oxígeno, salen de estos hacia nuestros órganos, donde liberan el oxígeno. ¿Pero cómo lo hacen, exactamente?
Lo interesante es que los glóbulos rojos no liberan el oxígeno en nuestros órganos de manera uniforme, si no principalmente donde hay acidez. ¿Qué significa?
En primer lugar, cuando nuestros músculos ejercen fuerza, se crea el ácido láctico, que, como dice el nombre, es un ácido. En estas zonas la sangre libera mucho más oxígeno que en las zonas no ácidas, se calcula aproximadamente un 16% más.
También hay que tener en cuenta que en la literatura científica indica que la célula utiliza el oxígeno sólo para la combustión del azúcar (que es carbón).
Personalmente (Andreas Kalcker), opino que es más complejo, ya que el oxígeno permite a través de la oxidación (es decir de la combustión), crear un entorno más alcalino, pues la mayoría de los óxidos (los podemos llamar cenizas) son más alcalinos. De hecho los jabones antiguamente se hacían con ceniza.
Andreas Kalcker: explicaremos cómo funciona el pH y qué significa el potencial de hidrógeno (pH) en nuestro cuerpo.
De manera fácil, podemos decir que pH 7 es neutro, mientras que menos de 7
es ácido y más de 7 es alcalino.
La sangre en nuestras venas tiene un pH de -7,31
mientras que la sangre en las arterias cuando sale de los pulmones tiene un pH de
~7,4
Es decir, con cada respiración estamos alcalinizando nuestro cuerpo, cosa importantísima, ya que durante el día respiramos de 15.000 a 25.000 litros de aire, tanto despiertos como mientras dormimos, así que el proceso de alcalinización básicamente se produce por medio de la respiración.
Según lo que comamos, nuestro metabolismo se volverá ácido con más facilidad, ya que los azúcares si no los oxidamos, crean fermentación y esta fermentación a su vez es ácida.
Para decirlo de manera simple, un zumo de manzana al final se convierte en vinagre si fermenta lo suficiente y si tiene suficiente azúcar. El proceso de fermentación también libera energía en forma de calor, pero es poca, en comparación con la oxidación. La relación en el cuerpo entre ambas, es que la fermentación produce aproximadamente 4 unidades de energía, mientras que la oxidación produce 36. La diferencia es obvia.
Nosotros somos fuego y lo somos literalmente, la llama de la vida, pero hay que recordar que no hay fuego sin oxígeno.